–¿Cuál
fue el disparador de “Tributo”?
–Fue una idea de hace tiempo, que decidimos editarla ahora porque
no estábamos obligados por contrato. Si hubiera sido al revés,
por ahí se interpreta que tirás un manotazo de ahogado.
No fue este el caso. Nos sentimos muy buenos y queremos demostrar nuestra
grandeza aplicándola a los clásicos.
–¿Cómo seleccionaron
el repertorio?
–Quisimos ser exhaustivos y responsables. Claro que hay épocas
que no vivimos, pero, personalmente, considero que estás todos
los que deben estar, representados desde tres temas clave en sus respectivas
trayectorias.
–Decías que algunas épocas
no las han vivido. ¿Pero de quien se sienten fan y admiradores?
–Todos somos admiradores de Chébere. Y yo fui más
que eso, fui seguidor de Chébere, una orquesta que, en su momento,
ofreció un toque de distinción.
–Honestamente, ¿compiten con
La Barra? ¿Se disputan el mismo público con La Barra?
– No competimos con nadie. Ahora, si alguien quiere competir con
nosotros, allá él. Nosotros somos respetuosos con todos
y hacemos la nuestra. Y eso que decís con respecto a público,
para mí es uno solo: el que paga la entrada y baila con tu música.
–Bueno, pero Chébere (y ahora
La Barra y ustedes) intentaba captar esos públicos que no son específicamente
cuarteteros...
–No sé, Sabroso marca récords de convocatoria aquí
y en las provincias. Generó un fenómeno de audiencia más
grande que el de Rodrigo, pero sin tanta prensa.
–¿Acaso tienen mala relación
con la prensa?
–Con las radios Suquía y Popular, que son cuarteteras, está
todo bien. Y ahora estoy charlando con vos, ¿no?
EL DISCO
Tributo. Así se titula el disco en el que Sabroso adapta clásicos
del cuarteto. Lo presentan hoy en el estadio de Racing.